Ilustración del impacto de la deficiencia de carnitina en el metabolismo energético y la oxidación de ácidos grasos.

La deficiencia de carnitina es un problema hereditario que dificulta que el cuerpo lleve la carnitina, un nutriente muy importante, desde la sangre hasta las células. Esta carnitina es fundamental para que el cuerpo pueda usar las grasas como energía. Cuando se detecta a tiempo y se trata bien, se pueden evitar problemas serios, sobre todo en el corazón y en cómo el cuerpo usa la energía.

En España la prevalencia estimada de la deficiencia de carnitina primaria se encuentra dentro del rango europeo de aproximadamente 1 caso por cada 20 000 a 70 000 nacimientos. Detectarla desde la infancia y tratarla con L‑carnitina puede prevenir complicaciones graves y mejorar la calidad de vida.

  • DEFINICIÓN
  • GENÉTICA
  • SIGNOS Y SÍNTOMAS
  • TRATAMIENTO
  • SEGUIMIENTO Y MANEJO CLÍNICO

La proteína OCTN2, codificada por el gen SLC22A5, se encarga de transportar la carnitina dentro de las células. Cuando esta proteína no funciona correctamente, el cuerpo no puede usar la carnitina para metabolizar las grasas, lo que puede provocar acumulación de lípidos, falta de energía y daño a órganos como el hígado, músculo o corazón.

  • La deficiencia de carnitina primaria se hereda de forma autosómica recesiva, es decir, el niño debe heredar una copia defectuosa del gen SLC22A5 de cada uno de sus padres para manifestar la enfermedad. Los portadores heterocigotos suelen estar asintomáticos o tener síntomas leves, especialmente en mujeres durante el embarazo.

La presentación clínica es heterogénea y depende de la edad de aparición:

  • En la infancia (3 meses‑2 años): hipoglucemia hipocetósica (bajo azúcar sin cetonas), letargia, alimentación deficiente, irritabilidad y hepatomegalia.
  • En aproximadamente la mitad de los casos que requieren atención clínica: hipotonía muscular y miocardiopatía progresiva, con riesgo de insuficiencia cardíaca y anemia.
  • En adultos: fatiga, reducción de resistencia física, incluso miocardiopatía dilatada, arritmias o muerte súbita en casos no tratados.

Aunque no existe cura, el manejo puede tener muy buenos resultados si se aplica desde el diagnóstico:

  • Aunque no existe cura, el manejo puede tener muy buenos resultados si se aplica desde el diagnóstico:
  • Suplementación con L‑carnitina de por vida, para normalizar los niveles en sangre y prevenir deficiencias.
  • Evitar el ayuno prolongado, especialmente en lactantes y niños pequeños.
  • Monitoreo metabólico y cardíaco regular para detectar tempranamente la miocardiopatía o daños orgánicos. Los pacientes tratados desde el nacimiento tienen pronóstico favorable.

El cuidado debe ser multidisciplinar e incluir:

  • Controles periódicos de niveles de carnitina en sangre, función hepática, creatina quinasa y evaluación cardíaca (ecocardiograma, electrocardiograma).
  • Educación a la familia para reconocer síntomas de alerta: letargia, hipoglucemia, palpitaciones o debilidad muscular.
  • Coordinación entre pediatras, genetistas, cardiólogos y nutricionistas para ofrecer una atención integral y orientar el tratamiento a largo plazo

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