Niño con FAOD mostrando rechazo a la comida en la mesa, acompañado por sus padres.

Aversión a la comida: cómo afrontarla en familia

La aversión a la comida en niños con FAOD (trastornos de la oxidación de ácidos grasos) es uno de los grandes desafíos que enfrentan muchas familias. No hablamos de una “etapa de caprichos” o de un niño “quisquilloso con la comida”, sino de una dificultad real, con bases médicas y emocionales, que puede afectar gravemente a la salud y al bienestar de toda la familia.

En este artículo encontrarás información clara, estrategias prácticas y referencias científicas que demuestran por qué este problema necesita ser comprendido y acompañado.

Los FAOD (Fatty Acid Oxidation Disorders) son enfermedades metabólicas poco frecuentes en las que el cuerpo no puede obtener energía de las grasas. Por ello, los niños necesitan comer con frecuencia y de forma estructurada para evitar hipoglucemias o descompensaciones.

Sin embargo, cuando cada comida se convierte en una obligación estricta —con horarios, suplementos de sabor difícil o incluso gastrostomía—, muchos niños desarrollan aversión, ansiedad o rechazo hacia la alimentación.

Las causas son múltiples y están respaldadas por estudios:

  • Experiencias negativas previas: vómitos, atragantamientos o ingresos hospitalarios pueden generar miedo a comer.
  • Texturas y sabores poco atractivos: los suplementos y fórmulas especiales no siempre resultan agradables para un paladar infantil.
  • Entorno familiar bajo presión: la insistencia constante (“tienes que comer ahora”) aumenta la resistencia.
  • Factores emocionales y sensoriales: algunos niños muestran sensibilidad especial a sabores, olores o texturas (sensory food aversion).
Niño con FAOD mostrando rechazo a la comida en la mesa, acompañado por sus padres.

  • Clínicos → riesgo de hipoglucemias, falta de energía y complicaciones metabólicas.
  • Emocionales → ansiedad en el niño y angustia en los padres.
  • Familiares → las comidas se convierten en momentos de tensión y discusión.
  • Sociales → muchas familias evitan restaurantes, excursiones o fiestas por miedo a que el niño no coma.

En un estudio sobre familias con niños con FAOD, la mayoría afirmaba preparar siempre la comida en casa y evitar comer fuera por el estrés que genera el control de la dieta (Merritt et al., 2023).

La aversión a la comida en niños con FAOD no solo afecta al propio niño: también impacta profundamente en la dinámica familiar. Diversos estudios muestran que las familias suelen adaptar toda su vida cotidiana a la alimentación del pequeño, generando un nivel de estrés constante.

Esto genera varias consecuencias:

  • Aislamiento social → las salidas, cumpleaños y restaurantes dejan de disfrutarse en familia.
  • Sobrecarga del cuidador → uno o ambos padres asumen la responsabilidad de vigilar horarios, preparar comidas y controlar la ingesta.
  • Estrés emocional → cada comida se convierte en una fuente de tensión, en lugar de un momento compartido.
  • Impacto en hermanos → muchas veces, los demás niños del hogar también sienten que la rutina gira en torno a la alimentación del hermano afectado.

Ante esta situación, el apoyo psicosocial es clave. No basta con seguir las pautas médicas; la familia necesita sentirse acompañada y comprendida.

Algunas estrategias que han mostrado beneficios son:

  • Grupos de apoyo entre familias: compartir experiencias reduce la sensación de aislamiento y genera aprendizajes prácticos.
  • Intervención psicológica: técnicas de afrontamiento del estrés, manejo de la ansiedad y refuerzo de la resiliencia familiar.
  • Educación nutricional adaptada: ofrecer a los padres y cuidadores herramientas sencillas para flexibilizar la rutina sin poner en riesgo la salud del niño.
  • Colaboración con el entorno escolar: formar a maestros y cuidadores para que comprendan la importancia de la dieta y ayuden a normalizar la experiencia alimentaria.
Niño con FAOD mostrando rechazo a la comida en la mesa, acompañado por sus padres.

Aunque cada niño es diferente, hay recursos efectivos que pueden ayudar:

  • Rutinas claras y seguras.
    • Los horarios fijos reducen la ansiedad y ofrecen seguridad. Algunas recomendaciones para las familias con niños con FAOD son:
      • Planificar comidas con antelación, pero dejando espacio para la flexibilidad cuando sea posible.
      • Incluir al niño en la preparación de la comida para aumentar su motivación.
      • Normalizar la alimentación especial explicando a hermanos, compañeros y amigos la importancia de las tomas frecuentes.
      • Buscar alternativas seguras fuera de casa (por ejemplo, llevar recipientes con la comida preparada en excursiones o viajes).
  • Momentos de calma en la mesa.
    • Convertir la comida en un momento agradable y sin discusiones refuerza la confianza.
  • Presentaciones atractivas.
    • Colores vivos, formas divertidas y pequeñas porciones ayudan a despertar el interés.
  • Validar emociones.
    • Decir frases como “sé que esto te cuesta” reconoce el esfuerzo del niño y disminuye la resistencia.
  • Terapias de apoyo.

La aversión a la comida en niños con FAOD es un reto complejo, con raíces médicas, emocionales y sociales. Pero con paciencia, estrategias adecuadas y apoyo profesional, es posible mejorar la relación del niño con la alimentación y recuperar la serenidad familiar.

👉 Si en tu familia enfrentáis esta situación, recuerda que no estáis solos. Nuestra asociación está aquí para acompañaros, compartir recursos y ofrecer esperanza.

Niño con FAOD mostrando rechazo a la comida en la mesa, acompañado por sus padres.

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