ARTÍCULO DE INTERÉS GENERAL

«Cuando tu hijo tiene FAOD, cada paso es una victoria y cada día, un nuevo capítulo de amor y aprendizaje.”
Crecer con trastornos del metabolismo de los ácidos grasos: INFANCIA, DESARROLLO Y MUCHO AMOR
Un comienzo diferente, pero lleno de vida
Cuando un bebé llega al mundo con un trastorno de la oxidación de ácidos grasos, el inicio de la vida familiar se llena de emociones intensas. Entre las primeras consultas médicas, la adaptación de la alimentación y la comprensión del diagnóstico, los padres se sumergen en un aprendizaje acelerado para acompañar a su hijo a crecer con trastornos del metabolismo de los ácidos grasos.
Es normal sentir miedo o incertidumbre al principio. Pero poco a poco, ese miedo se transforma en conocimiento y el conocimiento en confianza. Cada día trae consigo pequeños logros: una noche de descanso reparador, una buena tolerancia a la comida, una revisión médica con resultados positivos.

Crecer, aprender y descubrir el mundo.
El desarrollo infantil no se mide solo con percentiles y tablas de crecimiento. Al crecer con trastornos del metabolismo de los ácidos grasos, el progreso se percibe en la mirada curiosa del niño, en su risa cuando aprende algo nuevo, en la seguridad que gana al moverse por el mundo.
La estimulación temprana, los juegos adaptados a sus ritmos y la compañía constante de la familia ayudan a que el niño se desarrolle en todos los sentidos: físico, cognitivo, emocional y social. Porque un niño que crece con enfermedades hereditarias que afectan el metabolismo de las grasas también quiere correr, imaginar, construir castillos de arena y hacerse preguntas sobre todo lo que ve.
La nutrición es el motor invisible que impulsa el crecimiento y bienestar de quienes viven con trastornos hereditarios del metabolismo de los ácidos grasos
En el día a día, la dieta no es un capricho médico, es el corazón de la prevención. Saber qué, cuándo y cómo alimentar al niño es tan importante como cualquier tratamiento.
Evitar ayunos largos, ofrecer las comidas adecuadas y adaptar los horarios según sus necesidades son acciones que, aunque a veces invisibles para los demás, tienen un impacto enorme en la salud de un niño que crece con enfermedades metabólicas hereditarias que afectan la oxidación de las grasas. Detrás de cada plato preparado con cuidado hay amor, dedicación y un compromiso silencioso con su bienestar.
La familia: el refugio y la fuerza
Cuando llega un diagnóstico de un trastorno de la oxidación de ácidos grasos, la familia entera se reorganiza. Los padres y madres se convierten en cuidadores expertos, los abuelos en cómplices atentos, y los hermanos aprenden el valor de la empatía y la paciencia desde pequeños, acompañando a su ser querido a crecer con trastornos del metabolismo de los ácidos grasos.
No faltan los días de cansancio o preocupación, pero tampoco los de celebración. Las fiestas de cumpleaños, las excursiones escolares y las vacaciones se disfrutan con una intensidad especial, porque se saben fruto de un esfuerzo compartido.

Mirar al futuro sin miedo
Con un seguimiento médico adecuado, una alimentación controlada y un entorno seguro, los niños con FAOD pueden vivir una infancia plena, ir al colegio, tener amigos, practicar actividades y soñar sin límites.
El FAOD forma parte de su historia, pero no define quiénes son. Son niños con talentos, sueños y personalidades únicas.
Porque crecer con trastornos del metabolismo de los ácidos grasos no es un camino limitado, sino un viaje lleno de posibilidades… y en cada paso, late la fuerza de una familia que nunca se rinde.
ASOCIACIÓN BOAG
