Durante el mes de enero, la Asociación BOAG llevó a cabo un proyecto piloto en un centro educativo de Getafe (Madrid) con el objetivo de acercar la realidad de las enfermedades raras al entorno escolar. A través de jornadas adaptadas a cada etapa educativa, se fomentó la empatía, la inclusión y el respeto por la diversidad desde la infancia, contribuyendo a una comunidad educativa más consciente y solidaria.
A lo largo del mes de enero desarrollamos un proyecto piloto educativo que permitió acercar, de forma positiva y accesible, la realidad de las enfermedades raras a niños, niñas y profesionales del ámbito educativo.
Mediante jornadas dinámicas y participativas, creamos espacios donde aprender, reflexionar y compartir, favoreciendo una educación basada en valores y en el respeto a la diversidad. Más allá de la transmisión de conocimientos, el proyecto puso el foco en generar experiencias significativas que ayudaran al alumnado a comprender, desde la cercanía, realidades que a menudo son desconocidas.
En este proceso trabajamos tres pilares fundamentales: acercar esta realidad al entorno escolar desde edades tempranas, normalizar la diversidad como parte natural de nuestra sociedad y fomentar valores esenciales como el respeto, la empatía y la inclusión.
El proyecto no solo se dirigió al alumnado, sino que implicó a distintos perfiles del centro educativo, entendiendo que la inclusión se construye desde todos los espacios.
En esta experiencia piloto invitamos a participar a todos los profesionales del centro educativo que pudieron asistir, incluyendo profesorado, personal auxiliar, equipo de comedor y servicio de enfermería. Se creó un espacio abierto con una gran participación, lo que enriqueció la experiencia y permitió abordar la inclusión desde distintas miradas.
Con el alumnado, las actividades se desarrollaron a través de metodologías participativas y adaptadas a cada etapa. El juego se convirtió en una herramienta clave para facilitar un aprendizaje natural.
El centro reforzó su compromiso con una educación basada en la diversidad, la inclusión y el respeto.
Se sensibilizó al alumnado, generando una mirada más abierta y comprensiva hacia las enfermedades raras.
Los niños y niñas desarrollaron empatía y entendieron que todas las personas son únicas y valiosas.
Se impulsó un entorno educativo más cooperativo, solidario y acogedor para todas las familias.